14/01/2007

La inteligente estratengia de Nintendo

No se puede negar que las consolas forman parte de nuestras vidas. Unos las adoran, otros piensan que son las culpables de que la nueva generación no sepa distinguir entre una b y una v, pero muchos se benefician de sus prestaciones. A continuación, leereis un artículo al respecto de Elias, el creador del ya citado blog de La Lengua. Ha sido editado para que no sea tan extenso, pero el original (y otros posts interesantes) lo encontrareis aquí.


Durante los 80's solo había dos grandes compañías de videojuegos que fabricasen consolas caseras: Nintendo y Sega (Atari se había quedado atrás en ese campo y triunfaba con su ordenador de 16 bits). Con los 90 las dos compañías recibieron una desagradable sorpresa: Sony irrumpía con su PlayStation, que se convertía en la consola más vendida, probablemente, de la historia hasta el momento, desbancando las propuestas de Sega, con su Saturn, y Nintendo, que poco después lanzó una consola de tecnología superior (64 bits, frente a los 32 de sus dos competidoras).

La PlayStation cumplió un papel importante en la dimensión social de los videojuegos. De repente, todo el mundo tenía una consola: nunca más sería cosa del geek del colegio, a cuya casa iban todos a jugar, porque era el único que tenía consola. La Play llegó a las masas y los videojuegos dejaron de ser un entretenimiento marginal, como había venido siendo hasta el momento. La increíble potencia de su hardware y la facilidad para modificarla y que leyese software copiado contribuyeron sin duda a este éxito.

La siguiente generación de consolas vio la muerte de Sega, que la pifió con su Dreamcast, a pesar de todo era una buena consola, y también el surgimiento de otra, Microsoft, que con su Xbox entró con fuerza, principalmente en el mercado estadounidense. Una vez más, la consola de Nintendo era la más potente (la Gamecube), y una vez más, Sony se llevó el gato al agua: con su PlayStation 2, triunfó por encima del resto de consolas, contando no sólo con las razones que habían impulsado a su hermana mayor al primer puesto, sino también con la versatilidad que le daba el hecho de poder ser utilizada como reproductor de DVD. Bastante gente se compró la PlayStation 2 para no tener que ver dos cacharros al lado del televisor.

En las portátiles, Nintendo nunca ha tenido rival, desde que la Game Gear de Sega fracasó ante una técnicamente muy inferior GameBoy. Esta última ya ha conocido varias versiones: la original, la Pocket, la Color, la Advance y la Advance SP. Entonces Sony quiso repetir el éxito de sus primeras dos consolas en el mercado portátil, y lanzó la PlayStation Portable (PSP). Es una consola muy elegante, con una pantalla impresionante, buenas capacidades multimedia y un hardware muy potente para ejecutar juegos que eran muy superiores a los de la primera PlayStation (aunque no llegaban a la potencia de la PS2). Al mismo tiempo, Nintendo lanzaba su DS (Dual Screen), una consola inferior gráficamente, y cuyas bazas eran la existencia de dos pantallas, y la posibilidad de interactuar con la pantalla inferior de forma táctil. Además, la DS tiene un micrófono mediante el cual uno puede ejecutar comandos de voz en algunos juegos.

Muchos auguraron el fracaso de la DS, una consola fea y con capacidades gráficas que fueron tildadas de obsoletas, ante la apabullante potencia de la Sony PSP. Se equivocaron. Las capacidades multimedia de la PSP resultaron ser bastante engorrosas (la pantalla es suficientemente grande para jugar, pero claramente pequeña para ver una película, y es demasiado aparatosa para llevarla por ahí como reproductor de MP3), y era demasiado cara. La DS costaba algo más de la mitad, y contó desde el principio con juegos originales, como Nintendogs y Polarium, además de seguir explotando las grandes bazas jugonas de la gran N, como Mario y Pokémon. Aunque no pueda decirse que la PSP haya fracasado, ni mucho menos, la DS ha barrido literalmente. PSP está limitada por un sistema de juego tradicional, mientras que DS sigue ofreciendo cada día nuevas formas de entretenimiento que van más allá del mero esparcimiento lúdico. Sirvan como ejemplo Brain Training, que ha sido casi imposible de encontrar en las tiendas para estos Reyes, y juegos para aprender idiomas.

Entramos en la nueva generación de consolas de sobremesa. Microsoft se ha adelantado con su Xbox 360, consola potentísima, con gráficos en alta definición, salida de audio digital, y un sistema de juego en línea totalmente establecido. Ha salido un año antes que sus competidoras, y ya ha vendido varios millones de consolas. En Estados Unidos ya se pueden alquilar y comprar películas en línea, y almacenar en el disco duro de la consola, para verlas en los televisores de alta definición. Hace menos de un mes se han puesto a la venta las propuestas de Sony y Nintendo: la PlayStation 3 (aunque no en Europa, donde será puesta a la venta en marzo) y la Nintendo Wii.

PS3 tiene una potencia técnica brutal, probablemente superior en muchos aspectos a la de Xbox 360: gráficos en alta definición, disco duro de serie, etc. Nintendo vuelve a apostar por una inferior potencia técnica, tanto en imagen como en sonido, y apuesta todo a su innovador mando, el Wiimote (acrónimo de Wii y remote, mando a distancia). El Wiimote capta el movimiento del jugador para ofrecer una experiencia de juego distinta. Anteriormente, los sentidos implicados en el juego eran la vista y el oído, y el tacto sólo secundariamente, mediante la vibración en los mandos. El nuevo mando de Nintendo permite al jugador un punto más de inmersión en el juego, obligándole a realizar algunos de los movimientos que quiere ver reflejados en la pantalla. Gráficamente, Nintendo Wii es casi de la generación anterior: sus gráficos son de baja definición, y es escasamente superior a la Gamecube. Aun así, todo parece indicar que los chicos de Miyamoto han vuelto a marcar un gol, como pasó con la portátil DS.

Yo creo que la estrategia que ha permitido a Nintendo triunfar con su DS, y que le permitirá triunfar con su Wii, es en cierto modo la misma que permitió triunfar a Sony con sus dos primeras consolas. Es decir: no convencer a los jugadores de que su consola es la mejor. Convencer a los que no juegan de que pueden divertirse jugando. Nintendo vendió millones de Nintendogs a chicas, cuando el género femenino nunca había entrado masivamente en el mercado de los videojuegos. Y estas fiestas se han hartado de vender Brain Training a las abuelitas. Una chica nunca se compraría una PSP, porque no le interesa, pero sí se comprará Nintendogs. Y mi padre nunca jugaría a Gears of War, pero quizás disfrutaría con Wii Sports. Recordemos una cosa: por mucho que los videojuegos se hayan popularizado, el mayor mercado no es el de los jugadores, sino el de los no jugadores. Nintendo no podrá convencer a nadie de que su consola es más potente que las de sus competidores. Pero es que al nuevo mercado no le importa la potencia, porque no está realmente interesados en los videojuegos como tales: sólo buscan entretenerse, pero los videojuegos no les gustan. Y por eso triunfó DS y triunfará Wii: no parecen videojuegos.

10/01/2007

De nuevo en marcha

Hola gente. Después de muchíiiiiiiiisimos problemas con la pantalla, por fin puedo conectarme otra vez con normalidad. Espero que estas navidades os lo hayais pasado bien y espero veros por aquí en el 2007. Hoy me estoy adaptando aún a tener ordenador, pero os prometo que pronto volveré a postear algo con algo de sustancia.

Ea! A la carga!!!!