Como cada cuatro años, se acercan las elecciones, cosa que venimos oliendo desde hace ya meses. Ahora es cuando más lo estamos sufriendo: mitines, debates, carteles, coches con altavoces como el del tío que tapiza sofás o vende patatas, etc. Y, como siempre, la eterna retahíla de "si no votas, no puedes luego quejarte". Esta afirmación me revienta, la considero falaz y triste porque indica que la gente ha interiorizado la idea de que la democracia es eso: votar y poco más.
Yo entiendo el sufragio como un derecho, un derecho que nos costó conseguir y que ahí debe de estar. Pero no nos engañemos: derecho no significa obligación, y el hecho de no votar puede ser en si mismo una queja. Os pongo un ejemplo: En la Universidad de Málaga hace poco se celebró las "elecciones" a rector. Pongo elecciones entre comillas porque sólo teníamos una candidata, la que ya era rectora Adelaida de la Calle, así que no se lo que se iba a elegir... Las elecciones anteriores voté, más que nada para que no saliera ella (sí, siempre voto para evitar que uno que no me gusta llegue al poder, no porque esté de acuerdo con mi candidato). Pero esta vez no voté, por varios motivos:
1. No había nada que votar. Nos intentaron convencer con cartelitos que decían "que no decidan por tí". Manda huevos, si estaba ya decidido.
2. Por las maravillosas fechas de elecciones, el 23 de Enero, cuando todos estábamos o de exámenes o preparándonoslos (mi primero fue el día 29, pero amigos míos ya habían hecho alguno que otro).
3. Y más importante: Para NO APOYAR EL SISTEMA DE VOTACIONES DE LA UMA. Yo soy de las que piensa que una persona, un voto, y que mi voto cuenta igual que el de cualquier otra persona. Pero la UMA no piensa eso: las elecciones son por sufragio universal ponderado (dar al enlace para ver las ponderaciones), donde los votos cuentan más o menos dependiendo del sector al que pertenezcas. Se llamó a las urnas pese a que no había nada que elegir para "legitimar el sistema", y eso era precisamente lo que yo no iba a hacer.
Finalmente, en las elecciones votó el 5'6% de los estudiantes. Esto es un dato preocupante: pese a que muchos no votarían por pura vagancia, intuyo que muchos lo harían por razones más "políticas", y nadie se ha molestado en comprobar el porqué más del 94% de los estudiantes se han abstenido, que yo sepa.
Todo esto viene a tenor de lo que digo al final de mi tercer motivo, y es donde yo defiendo la abstinencia: para evitar "legitimar el sistema". Porque si bien puedes opinar que el sufragio, la democracia, etc. son necesarios, puede que no estés de acuerdo en la forma de implementarla (véase el modelo de EEUU para un sistema de implementación bastante distinto).
Si no te gusta ningún candidato, puedes votar en blanco. Vale, hasta ahí muy bien, pero... ¿y si no te gusta EL SISTEMA, ya sea el de votaciones, el de distribución de escaños, las formas de gestión del país entre elecciones, etc, etc, etc? Si vas, y votas en blanco, estas de algún modo apoyando el sistema, te guste más o menos. Este sistema no tiene forma de mostrar esa disconformidad, no tienes forma de mostrar de ninguna manera que lo que no te gusta no es simplemente un político u otro, sino directamente que estás descontento con diversas facetas más profundas de nuestro sistema democrático.
Así pues, la abstención se convierte en la única forma con la que se puede mostrar ese rechazo en las urnas, precisamente así, no yendo. Claro que pasan de ellos, pero al menos son fieles a sus ideas. Y claro que se pueden quejar, faltaría más, porque los que gobiernan no son los que ellos han elegido (irónico: los que deberían de quejarse menos son los que eligieron a los que mandan y ahora les jode: ¡pues no haberlos elegido!) y, además, lo hacen desde un sistema que no les gusta. Y, además, que leches, la democracia no es sólo ir a votar una vez cada cuatro años, es que el pueblo elija lo que se hace con ellos, y si no te gusta lo que hacen con el país y sus ciudadanos, tienes todo el derecho del mundo a quejarte, hayas votado o no.
Yo, finalmente, creo que iré a votar, como siempre, para que no salgan elegido los que más me desagradan. Esto me crea un gran cargo de conciencia, porque creo que no estoy haciendo lo correcto y me siento hipócrita, va en contra de mis ideas, y esto es una pena. Y es que cada vez que oigo algo relacionado con las elecciones rumia en mi cabeza la estrofa de Eskorbuto en "¿por qué?", recordándome lo que realmente pienso (y no hago): Jamás podré entender por qué das tu voto en un sobre de papel, jamás podré entender por qué, aunque gane tu partido, serás un sometido.
06/03/2008
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